PRACTICAS GNÓSTICAS.

Existen muchas prácticas y oraciones para cuando hayan dificultades grandes en nuestra vida, dentro del gnosticismo.
Vale la pena aclarar que hay varias formas para trascender los momentos de dolor y sufrimiento, antes que nada, es necesario regenerarnos completamente, buscar el sendero de la autoperfecció n, ser castos en pensamiento, palabra y obras, y desde luego la caridad en forma conciente.
Cuando despertamos conciencia , cuando somos capaces de eliminar los elementos infrahumanos dentro de nosotros mismos, nos liberamos de las causas del dolor y sufrimiento.
Hay también que negociar nuestro karma , nuestro dolor o sufrimiento con el que pagamos viejas deudas recabadas en nuestras vidas pasadas llenas de inconciencia, degeneración y mucha fornicación.
Por eso el Maestro Samael enseñaba: “al León de la Ley se le combate con la balanza de la justicia. Haz buenas obras y pagarás tus deudas. AMOR ES LEY, PERO AMOR CONCIENTE.” De manera que hay que hacer muchísimo trabajo en nosotros mismos con los tres factores de la revolución de la conciencia.
Para aquellos que quieren experimentar la misericordia infinita de los Maestros, les sugerimos una práctica que la da el Maestro SAMAEL para poder pedir curación, alguna necesidad, etc., mas ante todo queremos advertir que debemos tener HONESTIDAD CON NOSOTROS MISMOS Y CON LOS DEMÁS, practicar la RECTITUD y sobre todo las ansias infinitas de trascender nuestros errores. Porque resulta que muchos se humillan mientras padecen sufrimientos, más cuando gozan de todo bienestar jamás se acuerdan de hacer un bien y mucho menos un acto de caridad.
Debermos procurar aún con nuestra propia familia ser caritativos, bondadosos y pacientes, pues contradictorio es ser un dechado de virtudes y hasta orador excelso ante los demás, pero unos tiranos y dictadores con nosotros mismos.
Dicho lo anterior, ofrecemos una práctica del Maestro SAMAEL para pedir una ayuda especial, ante tanta necesidad , esperando que haya mucha devoción, respeto y sobre todo mucha fe. Paz inverencial.

Gracias a la Dra. ELENA POLANCO DE BONILLA.